La nieve

La primera vez que vi la nieve fue en 2016 durante un viaje a Polonia.

Hoy quiero hablarles de la primera vez que vi caer la nieve y de lo significativo que es para mi cuando aparece. Mientras escribo está nevando y me tomo una taza de agua con naranja, jengibre y miel, la bebida perfecta para calentarnos mientras evitamos la gripe. Durante dos horas recorrí en bicicleta el centro de la Haya y tomé algunas fotos. Este año no esperaba verla, pues se está acabando el invierno y hasta ahora apareció la densa capa de hielo.

La primera vez que presencié como caían los pequeños copos fue durante un viaje a Polonia. En realidad, nosotros los de tierra caliente siempre soñamos con ese momento, es un cliché como el del sueño americano, escalar una montaña o plantar un árbol.

La vi desde el balcón de un quinto piso, así que bajé lo más pronto que pude a la calle para palparla y quizás hacer un angelito como hemos visto en fotos y películas. Sin embargo, mi sorpresa fue mayor porque los copos no eran tan fuertes y cuando caían se convertían en pequeños humedales. Aún así, fue un momento de júbilo que se repite cuando llega el invierno.

La acción que precede como por instinto es subir la cabeza y abrir la boca para probar a qué sabe. Aunque suena gracioso la mayoría de personas siempre tenemos la misma pregunta y en mi caso, no perdí oportunidad para hacerlo y les cuento que no sabe a nada: ¡Es agua!.

Charlotte (mi bicicleta), frente al edificio del Parlamento Holandés.

A la fecha he visto tres nevadas, he jugado a la guerra de bolas, a hacer  muñecos de nieve; a los peces nadar bajo el hielo y a los patos buscar resguardo pues los canales se congelan. A gozar y a sufrir con el frío, porque luego de un par de días, se hace peligroso y difícil caminar. Hay unos carros especiales que se encargan de distribuir sal en las carreteras para poderla derretir.

Esta mañana cuando decidí salir en bicicleta durante la nevada, no me imaginé que era una idea bastante irracional, pues me caí dos veces y mis adoloridas piernas ya ven el fruto del golpe: dos morados uno a cada lado.

Definitivamente las estaciones son algo maravilloso de presenciar. En mi país no existen así que aquí he tenido el privilegio de ver esa manifestación climática. Lo que más me gusta es apreciar los tejados de las casas y edificios completamente blancos, el rastro en la nieve al caminar y la alegría de la gente que sin importar edad juegan con ella.

En conclusión es una hermosa época para tomar una foto digna de postal. Hay que utilizar botas y chaqueta adecuadas y no excederse en el tiempo en que estamos al aire libre. Aquí les dejo las fotos, espero que las disfruten y si aún no han vivido esta experiencia, escríbanla en su lista  de momentos por vivir.

Saludos,

Andrea.